viernes, 26 de junio de 2015

Dialogo para sordos


Dialogo para sordos                                    

 

- ¿Tu no tienes sed ?- Pregunta el cardo a la piedra
- ¡Yo no ¡ - contesto esta.

¿Por Que me lo preguntas?
Pues, porque hace un calor que achicharra hasta los cardos

- No será para tanto-  replica la piedra.
Lo que yo te diga. Llevamos varios días viendo al Jefe en su recorrido por el arco y  cada dia pasa mas sofocado y a mi me reseca las hojas con las que me protejo, y tengo sed, empiezo a tener mucha sed.

 
- Yo no tengo ese problema- replica la piedra,

-Mis problemas son otros. Aquí, ahora estoy contenta.
Tenemos buenas vistas  sobre el valle , junto a un sendero que acerca a las gentes a la montaña y que siempre esta animado  y lo suficientemente lejos de él para no ser molestados.

- Si- contesta el cardo - pero no siempre es así. Porque cuando suben en grupo se salen del sendero y a mi muchas veces me han pisoteado  ,pero sin tiempo a enderezarte te vuelven a pisar y repisar; lo pasas fatal durante días, si esto se da en días como hoy ,cuando el Jefe pasa sofocado , pues es duro , muy duro.

- Que me vas a decir a mi- apunta la piedra. - Uno de estos que suben, que para mi son todos iguales, con una cachaba de madera reforzada con punta de metal golpeo a la piedra donde yo estaba, separándome de la que supongo era mi madre aunque nunca me lo dijo.

Luego todo fue esperar, tanto los que subían como los que bajaban por el sendero , todos te impulsaban  hacia abajo .

Ahora desde hace ,quien sabe cuanto tiempo , estoy bien , a gusto contigo, que no hablas mucho, aunque  en días como hoy me quitas la humedad de debajo que me permite afianzarme al suelo.

 Pero que se le va hacer, tengo claro cual será mi destino, ahora bien peor es el tuyo con las vacas.

-Ni me las menciones- se agita el cardo-

 Parecen  tontas, que no te ven ,pero…..

Si te arrancan entras en una cavidad donde unas enormes muelas te empiezan a machacar a la vez que vas viajando alejándote de tu casa.

 Luego te aparcan en un compartimiento con otras hierbas, y cuando al Jefe esta en lo alto paran y  vuelven a pasarte por la zona de muelas, posteriormente con otras hierbas unas mas quejicas  que otras te llevan a una gran caldera donde te constriñen y destiñen, para posteriormente ver la luz por la zona mas alejada de la boca (que es por donde entramos). Te sueltan desde importante altura, claro que bien rodeado de nutrientes que amortiguan la caída y una vez tomado tierra te permiten volver a crecer.

Pero dime piedra ,como dices que sabes cual va a ser tu destino? . Eso es mucho saber.

-Te lo contare.

Hemos visto pasar al Jefe varios ciclos, unas veces sofocado como hoy, otras abrigado por las nubes que unas veces permiten ver su cara y otras no –

Cuando el abrigo es oscuro, llora en forma de gotas de agua o de copos de nieve, cuando las gotas se mueven hacia el rió lentamente me empujan y cada dia estoy mas cerca del borde del precipicio.

Cualquier día, cuando el Jefe se nos presente de nuevo con el abrigo  negro llorará,   ese dia yo iniciare mi viaje, aunque de hecho ya lo inicie cuando aquella  cachaba reforzada me golpeo en la espalda.

Como no te acordaras me preguntaras ¿dónde vas?
. Si puedo, me girare y te sonreiré. Sigo mi viaje te diré, ¿recuerdas?  .y caeré por el borde del abismo hacia el rió
Allí cubierto de agua, no tengo ninguna perspectiva, solo puedo esperar.
Porque, y eso es seguro, antes o después una riada me empujara riachuelo abajo hacia un rió más caudaloso.
 En este movido viaje, perderé esquinas y llegare redondita y bonita al mar, aunque también mas pequeñita.
Si tengo suerte, cuando la  mar se compadezca de mi, me soltara en una playa y esa será mi última morada.
Tampoco esta tan mal, con tres meses de estío cada año , seré visitada y envidiada  por cantidad de personajes de todo tipo, cuando buscan el refrescante baño, para combatir las sofoquinas del Jefe.
Mas siempre tendré  el terror, de las posaderas de las comadres metidas en carnes, cuando  se dejan caer sin delicadeza sobre la rubia arena de la que formare  parte

 

Enrike Lodeiro